De ellos dos, parte 5

Diciembre 13th, 2008

#5

El había estirado su cansado brazo a una hora ridiculamente tardía de la noche para parar el 116 en 21 de Setiembre y Bulevar Artigas, apenas un rato antes de que los efectos de sus pocas horas de sueño le jugaran una mala pasada, haciendo que su cabeza dejara correr determinados pensamientos que, de haber estado un poco más despierto, hubiera reprimido hasta hacerlos desaparecer.

Al mismo tiempo que el 116 semivacío en el que viajaba doblaba por una de esas calles del Parque Rodó cuyos nombres siempre me cuesta recordar, y pasaba por la puerta de un edificio muy similar al de Ella donde una pareja se besaba, El miraba por la ventana del omnibus mientras en la radio sonaba “Cadillac Solitario” de los Buitres.

Si hubiera sido a las 4 de la tarde, la escena no hubiera causado mas que un ligero malestar en el esofago y una puteada reprimida a los arquitectos que parecen diseñar todos los edificios para que sean iguales. Pero a las 4 de la mañana, y tomando en cuenta como el cansancio afecta la conducta humana casi tanto como el alcohol, la canción en sus oidos y la pareja en sus ojos le hicieron recordar muchas cosas. Pero principalmente le recordaron esos momentos despues de una cogida randómica con alguna mina desconocida, donde una suerte de melancolía pos-coital con la imagen de Ella, invadían su cabeza. Tal como lo describió Loquillo en su canción.

Antes de bajarse, llegando casi a destino, su subconsciente esbozó un sueño donde El volvía a pararse frente a la puerta del edificio de Ella, como ya lo había hecho antes, y se disculpaba ante Ella un millon de veces a traves de su portero eléctrico ante la atónita mirada de algun vecino; y en eso se quedo pensando cuando se tiró en su cama después de llegar a su casa… prometiendose a si mismo que la proxima vez que viera una pareja besandosé en la puerta de ese edificio iba a hacer lo que vivió en el sueño.

Afortunadamente nunca cumplió esa promesa. Esas cosas solo salen bien en el mundo onírico.

De ellos dos, parte 4

Noviembre 26th, 2008

Starfish.

La última vez que se habían visto no todo había salido bien. En realidad había salido todo mal. Todos los planetas parecían haberse alineado para que ese, entre un millón de reproches, resultara ser el peor de los pocos encuentros fortuitos que tuvieron después de aquel día que tanto El como Ella me prohibieron mencionar.

Esa fue la peor de las últimas veces; y definitivamente no sería la última.

De todos modos El no pensó en eso al ver la figura de Ella, haciendose cada vez menos lejana a través del pasillo del semivacío supermercado. En realidad El no pensó en nada, simplemente sintió su cerebro dejando de funcionar una vez pasado el shock inicial, dejando su accionar exclusivamente librado a la inercia, como una estrella de mar o uno de los humanoides que van a la tribuna de Omar Gutierrez al ritmo de alguna horrenda cumbia villera.

- ¡Hola! ¿¡Como andás tanto tiempo!? - Dijo Ella mientras dejaba su carrito a un lado para besarlo en la mejilla, con un tono de voz inusualmente agudo y una sonrisa artificial en la cara que demostraba su agrado por verlo, o más bien demostraba la intencion de demostrar agrado al verlo.
El esperaba cualquier cosa de Ella a esa altura, había pensado unas mil veces en como sería la proxima vez que se encontraran, y nunca había considerado la posibilidad de que ella pareciera tan amable y a la vez tan fría con El.
Era raro para El verla tan distinta de como la recordaba. Tan feliz y lejana a lo que solía ser, que parecía una version anestesiada de la persona que conocía. Como si le hubieran insertado una sonda en el cuerpo y a traves de ella le hubieran quitado todos los sentimientos que esa persona supo tener, para volverla una persona tan neutra e insípida. En ese momento, de haber tenido la capacidad de pensar, se hubiera preguntado si no fue El, o más bien su accionar, el responsable de insertar la sonda.

Ella se despidió de el con la misma sonrisa artificial en su rostro, despues de hablar unos pocos minutos sobre cosas triviales. Sobre obligaciones familiares, sobre su trabajo, sus vacaciones, su hijo y su marido. Y al mencionar esta ultima palabra el no sintió el Tsunami arrasando su ciudad interna, como pensó que iba a pasar. Tal vez por eso cuando la conversación terminó, a El le quedaron dos cosas claras: El ya no sentía nada por Ella y viceversa. Ninguno era una parte del otro, excepto de sus memorias, y estaba bien que así fuera. Los sentimientos tienen fecha de vencimiento después de todo.

Estos hechos le resultaron entendibles, lo que no pudo entender, sin embargo, fue la profunda sensación de tristeza que lo invadía. Entonces, cuando se iba a poner a pensar por primera vez desde esa reaparición fugaz…

- Prometeme que no me vas a seguir después de esto.

El sintió su voz y suspendió todos los procesos que se desarrollaban en su cuerpo. Se dió vuelta como pudo, a pesar de que su hemisferio izquierdo lo habia convencido casi irrevocablemente de que era todo parte de su imaginación, tal vez para no desilusionarse si ella no estaba ahí cuando mirara hacia atras, pero allí estaba Ella. Esta vez mirando al piso, menos distante, más cercana a la persona que solía conocer.

- Prometeme que no me vas a seguir después de esto. - Repitió Ella, casi con vergüenza, ante la cara de sorpresa de El.
- Lo prometo. - Respondió el, en un volumen lo suficientemente bajo como para denotar el nerviosismo que sufría en ese momento.

Ella esperó dos segundos interminables y lo besó, ante la curiosa mirada de un reponedor.

Cuando terminó, Ella le sonrió timidamente y se dió media vuelta, para alejarse sin mirar atrás.
El no fue tras Ella, y creo que estuvo bien; a fin de cuentas, nadie se atrevería a romper una promesa hecha a la persona que uno ama. Y El no lo hizo; simplemente se quedó observandolá, apretando el puño y tragando saliva, para sofocar sus ganas, tanto las de llorar, como las de ir tras ella para abrazarla y entregarle, expresados en palabras, la maraña de sentimientos que habían reaparecido en su cabeza, los cuales no pienso transcribir aquí porque no quiero ganarme la fama de escritor cursi.

Esa fue la mejor de las últimas veces; y definitivamente no sería la última.

De ellos dos, parte 3

Noviembre 7th, 2008

La palabra perdida.

Hubo un momento en el que Ella se quedó sin palabras. Lo cual era mucho decir, ya que Ella si no tenía problemas para algo era para expresarse oralmente. En aquel momento en el que Ella no pudo contestar nuestra pregunta, la de sus amigos, con ninguna de las palabras que venía utilizando hasta ese momento para describirlo a El y a sus sentimientos por el mismo, supo inmediatamente dos cosas: que estaba enamorada y que lamentaría profundamente este hecho muchas veces, o más bien lo que lamentaría serían sus efectos secundarios: que se le iluminara la cara cada vez que alguien mencionaba su nombre, quedar, al mismo tiempo, con la mente completamente en blanco y con una cara de pelotuda importante cuando pensaba en El, y un infinito etcétera.

Meses después, como si se hubiera curado milagroamente de esa afasia sentimental, le salieron cinco palabras y supo que, para su bien, ya no estaba enamorada.

- Es un hijo de puta - nos dijo, y se excusó para ir a fumar de la mesa del bar en el que estabamos. Aunque ahora que lo pienso bien, no creo que la batalla entre su adicción a la nicotina y los decretos gubernamentales hayan sido la verdadera razon por la que Ella se levantó de la mesa.

De ellos dos, parte 2

Octubre 29th, 2008

Primera tarde con Goethe.

El metió la mano por debajo de su buzo de lana a rayas horizontales azules y blancas solo para sentir la suavidad de la piel del area abdominal de Ella. Ambos se sintieron extraños en ese preciso instante; El había esperado mucho este momento y ella lo sabía. Ella también venía esperando este momento, probablemente desde el día en que se conocieron, solo que su orgullo le hacía imposible admitirlo.

Posteriormente, a lo largo de los meses que siguieron, recordarían (cada vez con un nivel de detalle menor) aquel día inusualmente frío y nublado para la época. “Tenía que ser en un día así, no somos gente de días soleados” dijo él. Ella sonrío y quedó colgada mirando el busto de Goethe unos metros detras de el, pensando en lo aburrido que le había resultado Fausto y en que no quería que los recuerdos de su primera tarde juntos quedaran ligados a la mirada de piedra de un escritor que le gustaba tan poco. Igual no se lo dijo a El, no quería decir nada que pudiera arruinar su cara de felicidad. Por un momento sintió que con solo mirarle podía hacerlo estremecer, lo cual era estrictamente cierto, y se sentía halagada al pensar que era el objeto de adoración de alguien. Aunque eso al otro día, más que halagador le terminaría resultando perturbador y sería el inicio del fín.

Hasta aquí es lo que van a saber de ellos. Yo se un poco más sobre esta historia que ustedes, pero no voy a decir lo que pasó con ellos un tiempo después. Me gustaría que ustedes piensen que esta historia tuvo un final feliz, al igual que ellos lo pensaron aquella tarde.

De ellos dos, parte 1

Octubre 25th, 2008

Destornillador.

El tuvo ganas de tirarse de la terraza en la que estaba y aterrizar sobre un monton de vidrios de una botella rota por alguno de los cientos de borrachos random que pasan por esa calle diariamente cuando Su amiga la miro a Ella y dijo “ustedes dos harían una buena pareja”.
Sin embargo no lo hizo; simplemente tomó un trago de jugo de naranja con vodka deseando que la graduación alcoholica de esta pudiera quemar su esófago como si fuera ácido sulfurico y mirando al vacío le contestó: “sos la cuarta persona que me lo dice”.
En ese momento recordó cuanto tiempo le había costado convencerla y convencerse a si mismo, de que ambos podían ser amigos y abrazarse sin segundas intenciones (dado que el roce accidental de sus senos contra su torax ya no lo iban a dejar a mitad de camino de la erección como antes), y vió como con seis palabras la esperanza, tan inutil como siempre, había regresado.
Mientras el jugo de naranja viajaba por su tracto digestivo pensó en decirle lo bueno que estaría poder tocarla sin que Ella lo mire con cara de asco, o que Ella entendiera que cuando El dice “no voy a Cinemateca porque no me gusta ir solo” es porque quiere que vayan juntos, o poder ser tan cursi como en las 42 palabras anteriores sin sentirse tan imbecil como lo hacía en ese momento.
Lo pensó pero nunca lo dijo, porque evidentemente para Ella y, especialmente, para su novio no estaría tan bueno.
Le gustaría haber seguido pensando en eso y en como las minas fieles a veces pueden terminar resultando una detestable epidemia. Pero no lo hizo; prefirío volver a su papel de superado y la ignoró camino al baño. Es que el jugo ya había llegado a su vejiga; El tenía metabolismo rapido.

Época de Parciales

Octubre 2nd, 2008

Composición:

Contabilidad II —————————————— 07/10
Organización y Sistemas II ———————– 13/10
Administración II ————————————— 16/10
Sistemas Informáticos Aplicados ————— 22/10
Estadística Aplicada a la Administración —- 23/10

Efectos Secundarios:

Época de Parciales puede producir:

· Embole sideral
· Insomnio crónico
· Adicción insana al café
· Retención de liquidos
· Deseos de insultar a todas aquellas personas que osan acercarse a nuestra area de estudio.
· Generación de dudas existenciales (Quien carajo me mandó a hacer esta carrera? Que he hecho yo para merecer esto? Porque los catedráticos que hicieron el examen no se van a la concha de su madre?)
· Deseos de asesinar a los compañeros que hacen preguntas estúpidas durante los parciales y te desconcentran.
· Tendencia a idear planes para que posterguen las fechas de los parciales (amenazas de bomba, sabotear las instalaciones electricas apra que haya apagon, generar un pequeño incendio, etc.)
· Tendencia a distraerse en los momentos donde no hay que hacerlo.
· Tendencia a generar, meterse y/o ser metido en problemas extracurriculares que desvían la atención del estudio.
· Gritar cosas del estilo “Y AHORA QUIEN MIERRRRRRDA ES?” cada vez que suena el telefono o golpean la puerta mientras uno está estudiando.

Precauciones:

En caso de que la Epoca de Parciales sea prolongada, consulte a su medico o para minimizar el daño cerebral, directamente internesé en el Vilardebó, o en el lugar más cercando donde le puedan proporcionar terapia de electroshock.

First Date

Septiembre 25th, 2008

Para que bañarme si ella no va a notar la diferencia?

Para que lavarme la cabeza si ella no se va a acercar lo suficiente como para olerme?

Para que lavarme los dientes si ella no me va a besar?

Para que arreglarme el pelo si el viento me va a despeinar?

Para que pensar en la ropa si de cualquier manera le voy a parecer ridiculo?

Para que tanto aprontarme si ella no va a ir?

Cada vez que salgo con alguien es la misma historia: me estoy bañando y estos pensamientos empiezan a pasar por mi cabeza y se mantienen mientras termino el proceso de intentar lograr una imagen medianamente decente.

A esta altura no se si esto me pasa porque tengo baja autoestima o porque soy un mugriento y estoy buscando excusas para no bañarme.

Dear N (Créditos Finales)

Septiembre 20th, 2008

Beatriz Olave intentó llevar a cabo el plan que le dió N pero el mismo no resultó, dado que la mina que se quería levantar se quedó dormida a los 15 minutos del primer episodio de The L Word (”Las series sin más argumentos que dos minas cogiendo me embolan de sobremanera” fueron sus palabras textuales antes de dormir.)
Frustrada por la resolución negativa del plan y por la falta de actividad sexual, Beatriz salió a la calle e intentó violar a una perra chihuahua (era una torta tan Tr00 que hasta para la zoofilia era lesbiana).
Actualmente se encuentra en la carcel de cabildo, cumpliendo una condena de 2 años en prision por atentado violento al pudor.

Marta Sanchez no tuvo oportunidad de volver a aceptar a su marido dado que el mismo fué asesinado en misteriosas circunstancias que incluyen una fallida transacción de milanesas de soja de contrabando con un montón de anarko punk veganos combativos y 3 kilos de bola de lomo que terminaron introducidos en el ano del difunto.
Marta aprovechó ese hecho para iniciar una nueva vida y se prometió a si misma que jamas volvería a estar con alguien de tan baja calaña. Lamentablemente no pudo cumplir con esa promesa, dado que ahora está saliendo con un político.

Juan Ravera por su parte tuvo éxito al llevar a cabo el plan que le fué sugerido por N. Pensó en una forma rápida de hacer dinero y, antes de poder darse cuenta, regenteaba una boca de venta de pasta base.
El negocio fue creciendo rápidamente, haciendo a Juan muy popular entre las drogonas, si saben a lo que me refiero (y si no saben a lo que me refiero lo pongo explicito: las minas se le entregaban para obtener estupefacientes).
Pero así como ascendió, descendió rápidamente. Poco tiempo después Juan se enteró que el 98% de las minas con las que había tenido relaciones en ese tiempo compartían el mismo hobbie: coleccionar enfermedades venereas.
Actualmente Juan está en el pabellon de enfermos terminales del Hospital Maciel, rogando para que legalicen la eutanasia.

Flavia Miller, cansada del acoso constante de su stalker tuvo una idea cuando enganchó en Animax el capitulo 2 de Hell Girl: cuando se hicieron las 12 de la noche de ese día ella entró a una página de internet donde puso el nombre del tipo que la acosaba y pulsó el botón que decía “registrarse” para vengarse del acoso y enviar el alma del tipo al infierno.
A los pocos segundos un mensaje de texto llegó a su celular, pero para su decepción el mensaje no era de Enma Ai y su banda: era de los alzados que llaman a Telechat, ya que la pagina en realidad era un truco para obtener datos de gente y hacer spam via SMS.
Flavia se suicidó cuando le llegó el trigesimoquinto mensaje consecutivo que tenía como unico contenido la frase “ola linda” (sic).

N, después de esquivar una causa penal por una escandalosa trifulca en un toque acústico de Jorge Drexler (en el que N empezó a gritar “BO DRESSSLER, TOCATE UNA DE LA RENGA QUE SINO LA GENTE SE DUERME, PAPAAAAA!!!” y fue atacado a guitarrazos por Paulinho Moshka y otros hijos bobos de Drexler), fue internado en un centro de rehabilitación para adictos al hentai. Actualmente sigue escribiendo en un blog mediocre y prepara la segunda temporada de Dear N que tal vez nunca salga a la luz.

“Ojala que en vez de pingüinos en la cama hubieran cartuchos de dinamita”

Septiembre 15th, 2008

No solo a base de hentai el humano logra satisfacer sus necesidades fisiologicas de afecto, por eso hace un tiempo tuve una cita.
Ella era agradable. No era particularmente linda o inteligente, pero por lo menos era agradable. Tenía algunos gestos adorables que me gustaban (como su sonrisa forzada cuando yo decía algo con la intención de que ella se ríera pero no conseguía ese efecto) pero eso no era suficiente como para mitigar el vacío y los silencios incomodos en la conversación.
En un momento ibamos en el omnibus, vaya a saber hacia donde, y en uno de esos tantos silencios escuché de fondo, sonando en la radio del omnibus una canción de Arjona. Mientras me preparaba para hacer un comentario cruel de esos que siempre hago cuando escucho música pedorra, vi algo que me causó estupor: ella estaba moviendo timidamente los labios al ritmo de la cancion, tratando de ocultar sus ganas de hacer playback.
- “Te gusta Arjona?” - Le pregunté.
- “Si” - Respondió confirmando mis sospechas, y me pregunto - “Y a vos?”
- “En realidad no me gusta… para nada.” - Contesté tratando de ser lo más correcto posible, pero con la idea de que después de esa conversación, probablemente no la iba a ver nunca más.
Y así fue…

Cuando nos despedimos prometí llamarla. Nunca lo hice. Ella tampoco lo hizo por cierto. Mejor así.

Pienso en esto cuando hago zapping radial y el dial queda en una radio pedorra donde un tipo llamó para dedicarle una canción de Arjona a su novia y yo me pongo feliz de no ser el. Supongo que mi ego musical jamás me perdonaría si lo dejo por una mina… y mucho menos por una que escucha a Ricardo Arjona.

Introducción a la Probabilidad y Estadística

Septiembre 11th, 2008

El aburrimiento estimula el crecimiento de este blog. No solo porque la gente que lee estas cosas evidentemente está demasiado aburrida y por eso termina aquí, sino también porque cuanto más aburrido estoy más ganas me dan de escribir (lo que no significa que mejor escriba cuando estoy más aburrido… tal vez escribo mejor cuando estoy frustrado, y como verán, escribo muy bien).
Es así que muchas entradas las escribí durante alguna de las tantas clases de Introducción a la Probabilidad y Estádistica, que tuve durante el primer semestre del año en facultad. Si bien Estadística es una materia cuyo programa no es particularmente aburrido, la clase si lo era… lo era en exceso. Esto se debe a que el profesor, en vez de hacer ejercicios sobre rentas aleatorias y probabilidad condicionada, prefería extenderse largamente con su opinión personal sobre el gobierno, tanto el actúal como los anteriores violando asi la laicidad una y otra vez como si la misma fuera la Coca Sarli encerrada en un camión frigorífico.
Uno de esos días de aburrimiento sideral tuve la éstupida idea de utilizar lo poco que había aprendido de la materia con lo que me rondaba en la cabeza en aquellos tiempos. Es así que empecé a calcular cual era la probabilidad de que dos personas se quisieran entre si con la misma intensidad y en el mismo período de tiempo.
Esta es una foto de la hoja que escribí aquel día:
Si, mi camara es una garcha, lo se... get over it people!!!

Y esta es una explicación for dummies de dicho razonamiento:
x = evento de que dos personas se quieran entre si al mismo tiempo con la misma intensidad.
A = variable que fluctúa entre 1 y 100 y que es básicamente la cuantificación de lo que siente un sujeto A por un sujeto B (siendo 1 “morite” y 100 “matame”).
B = idem a A, simplemente que B es la cuantificación de lo que siente B por A.
Por ende para que se cumpla x, A y B tienen que ser superiores a 77 (suponiendo que para querer realmente a una persona hay que quererla de un 77% para arriba) e iguales (para que sea con la misma intensidad).
La probabilidad de cualquier suceso se calcula dividiendo los casos en los que se cumple el suceso, por las posibilidades.
Entonces en esta situacion los casos favorables a x son 24 (que A y B sean 77, que A y B sean 78 y asi hasta 100) y los casos posibles son = 100 x 100. Por ende el resultado de la probabilidad de que dos personas se quieran entre si con la misma intensidad al mismo tiempo es igual a 24 / 10000, o simplificado 1 / 417.
Algo así le expliqué la última vez que hablé con ella sobre este tema. Se que no fué la manera más ortodoxa de hacerlo, pero en realidad estaba tratando de transimitir la idea que había más alla de lo absurdo de tratar de cuantificar algo así…

La idea era decirle “Esto no se va a repetir: vení conmigo.”

De todas maneras no se si lo habrá entendido o no… tal vez si lo entendió pero mis calculos no eran lo suficientemente confiables para ella.

Por si hace falta aclararlo, no estamos y nunca estuvimos juntos.

Es que si bien en el primer semestre aprendí a calcular esta probabilidad, aún no he aprendido a calcular las probabilidades de que ella finalmente diga “Si”. Esa palabra que nunca espero y siempre deseo.

Tal vez es un tema que dan en el segundo semestre, quien sabe?